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MANUAL DE CORTE

Corte y conservación de Jamón Joselito

Maza

La parte más generosa y delicada del jamón. Su textura jugosa y elegante se funde con el magro a través de un fino veteado de grasa, que despliega aromas profundos en boca.

Maza

Jarrete

Intenso y profundamente aromático. Su textura más fibrosa concentra el sabor y ofrece una expresión distinta del jamón: una de sus partes menos conocidas y de mayor carácter.

Jarrete

Punta

Intensa y especialmente jugosa, con una notable presencia de grasa. Esta concentra el aroma y aporta una textura untuosa, dando lugar a una de las expresiones más profundas y persistentes del jamón.

Punta

Babilla

Más fina, firme y curada, con una menor infiltración de grasa. Sus aromas son sutiles y su sabor preciso, con matices que evocan la dehesa. Una expresión más pura y delicada del jamón.

Babilla

Cuchillo jamonero

Largo, fino y flexible. Su hoja se desliza con precisión para obtener lonchas finas, uniformes, casi translúcidas. Reservado para el loncheado, nunca para retirar la corteza o la grasa exterior.

Cuchillo jamonero

Cuchillo puntilla

Corto, firme y preciso. Permite trabajar alrededor del hueso y acceder con delicadeza a las zonas donde el cuchillo jamonero no llega.

Cuchillo puntilla

Cuchillo de sierra

De hoja firme y ancha. Se utiliza para retirar la corteza y trabajar la grasa exterior, preparando la pieza antes de comenzar el corte.

Cuchillo de sierra

Jamonero

El soporte para apoyar el jamón es esencial. Una base sólida mantiene la pieza perfectamente sujeta y permite que cada movimiento del cuchillo sea limpio, continuo y preciso.

Jamonero

Pinzas

Para cuidar cada detalle de la presentación, las pinzas Joselito PIG'UP permiten tomar y disponer cada loncha con un gesto preciso, sin alterar su forma ni su textura.

Pinzas

Elige el corte

El punto de inicio depende de cuándo vayas a consumirlo. Empieza por la maza si el consumo es inmediato, o por la babilla si prefieres un ritmo más pausado. Coloca el Jamón Joselito en el soporte, con la pezuña hacia arriba: la pieza debe permanecer firme y estable durante todo el corte.

Abre el jamón

Con la puntilla o el cuchillo de sierra, realiza un corte diagonal a unos tres centímetros del hueso del corvejón, siempre en dirección hacia él. Este primer gesto abre la pieza y prepara el recorrido del cuchillo.

Abre el jamón

Limpia la cobertura

Retira poco a poco el cuero y la grasa amarilla hasta descubrir la zona que vas a cortar. No es necesario ir más allá: el resto de la cobertura permanece intacta, protegiendo el jamón hasta la próxima ocasión.

Corta el jamón

Al aparecer la grasa blanca o ligeramente rosada, cambia al cuchillo jamonero. Retírala en láminas finas hasta descubrir el magro. Reserva las primeras: al terminar, volverán a cubrir la superficie abierta para conservarla con la propia grasa del jamón.

Corta el jamón

Fija el jamón

Coloca el Jamón Joselito en el soporte, con la pezuña hacia abajo. Asegura la pieza hasta que quede perfectamente estable.

Expón la carne magra

Con el cuchillo puntilla vamos retirando las capas de grasa hasta ver la parte magra. Comenzamos con el corte del jamón.

Avanza hasta el hueso

Avanza hasta encontrar el hueso de la cadera. Con la puntilla, perfila cuidadosamente su contorno para liberar el jamón y continuar obteniendo lonchas limpias. El recorrido de la babilla termina al llegar al fémur.

Aprovecha toda la carne

Cada loncha debe conservar un fino ribete de grasa exterior, que acompaña al magro y completa su textura y sabor. La carne que no permite obtener una loncha se corta en pequeños tacos, donde el sabor se concentra especialmente.

Corta lonchas finas

Una buena loncha reúne magro y grasa blanca en un mismo corte. Debe ser fina, casi translúcida, y medir aproximadamente entre 3 y 4 cm de ancho. Cuanto más fina sea, mejor se fundirá en boca y mayor será el espectro de matices.

Comienza el loncheado

Parte del corte inicial y avanza hacia la punta, recorriendo toda la longitud de la pieza. El movimiento del cuchillo debe ser suave, continuo y sin forzar el corte.

Comienza el loncheado

Trabaja toda la maza

Aprovecha toda la superficie de la maza, buscando una proporción equilibrada de magro y grasa blanca en cada loncha. Mantén siempre el plano de corte recto y paralelo a la mesa.

Trabaja toda la maza

Perfila el hueso de la cadera

Al llegar al hueso de la cadera, recorre cuidadosamente su contorno con la puntilla para separar el jamón del hueso. Así liberarás la carne y podrás seguir obteniendo lonchas limpias en una de las zonas más delicadas del corte.

Perfila el hueso de la cadera

Continúa hacia la punta

A medida que el hueso vaya apareciendo, repite el perfilado siguiendo su forma. En este punto, puedes comenzar también a extraer lonchas de la punta, una zona especialmente jugosa y con mayor presencia de grasa.

Avanza hasta el fémur

Continúa el corte hasta alcanzar el fémur. Llegado a este punto, la pieza estará preparada para girarse y comenzar el corte de la babilla.

Corta sólo lo necesario

El Jamón Joselito debe cortarse en el momento de disfrutarlo y únicamente en la cantidad necesaria. Así se reduce su exposición al aire y se preservan mejor su textura, aroma y sabor.

Cubre la superficie

Al terminar, cubre la superficie con las finas láminas de grasa reservadas previamente. Después, envuelve la pieza con film transparente, procurando que quede bien protegida del aire.

Mantén una superficie uniforme

Cada nueva loncha debe comenzar sobre una superficie recta y uniforme. Fina, casi translúcida y de entre 3 y 4 cm, debe reunir magro y grasa blanca en un mismo corte.

Prepara el siguiente corte

Mantén siempre el plano de corte recto y paralelo a la mesa. Así preservarás la armonía de la pieza y podrás continuar después el corte de la babilla con la misma precisión.